La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, informó en diciembre de 2025 que a partir del 1 de enero de 2026 el salario mínimo general tendrá un incremento del 13 por ciento. Con esta medida, el ingreso mínimo mensual se ubicará en 9 mil 582.47 pesos, lo que representa un avance significativo en la política de recuperación salarial que se ha impulsado en los últimos años. El anuncio se realizó durante una conferencia matutina en Palacio Nacional, donde la mandataria destacó que el acuerdo fue alcanzado por consenso entre el sector empresarial y los trabajadores, lo que refleja un esfuerzo conjunto por mejorar las condiciones de vida de millones de mexicanos.
Impacto en los trabajadores
El aumento beneficiará directamente a más de 8.5 millones de trabajadores en todo el país. Para muchos de ellos, este ajuste significa una mejora tangible en su capacidad de cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, transporte y educación. El gobierno ha señalado que la meta es que el salario mínimo pueda cubrir al menos 2.5 canastas básicas hacia el año 2030, lo que marcaría un cambio estructural en la manera de entender la justicia laboral en México. Este incremento también se suma a una tendencia de aumentos sostenidos que han buscado superar la inflación y garantizar que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo.
Argumentos del gobierno
Claudia Sheinbaum subrayó que el aumento no tendrá impactos negativos en la inflación ni en los precios de los productos, lo cual fue respaldado por el secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños. Según las autoridades, el incremento salarial está diseñado para mantener la estabilidad económica y al mismo tiempo mejorar la calidad de vida de la población. La presidenta también destacó que México cerró 2025 como uno de los países con menor tasa de desempleo en la región, lo que refuerza la idea de que la política económica está generando resultados positivos.
Reacciones del sector empresarial
El sector empresarial participó en el consenso que permitió fijar el nuevo salario mínimo. Aunque en años anteriores algunos grupos manifestaron preocupación por posibles efectos en los costos de producción, en esta ocasión se logró un acuerdo que refleja la disposición de los empleadores a contribuir en la mejora de las condiciones laborales. Para muchas empresas, el aumento salarial también puede traducirse en mayor productividad, ya que trabajadores mejor remunerados tienden a estar más motivados y comprometidos con sus actividades.
Perspectiva de los sindicatos
Los sindicatos celebraron la decisión como un triunfo de la lucha obrera y un paso hacia la dignificación del trabajo en México. Para las organizaciones de trabajadores, el incremento del 13 por ciento es una muestra de que las demandas históricas de mejores salarios están siendo atendidas. Además, consideran que este tipo de medidas fortalecen la cohesión social y reducen las brechas de desigualdad que han marcado la historia económica del país.
Comparación con años anteriores
Durante los últimos sexenios, el salario mínimo había permanecido rezagado frente al costo de vida, lo que generó un deterioro en el poder adquisitivo de los trabajadores. Sin embargo, desde 2019 se ha registrado una política de aumentos constantes que han permitido recuperar parte de ese terreno perdido. El incremento de 2026 se suma a esta tendencia y consolida un esfuerzo que busca revertir décadas de estancamiento salarial. En comparación con otros países de América Latina, México ha avanzado de manera notable en la recuperación del ingreso mínimo, aunque aún enfrenta retos para alcanzar estándares internacionales.
Implicaciones sociales
El aumento del salario mínimo no solo tiene efectos económicos, sino también sociales. Una mayor capacidad de compra puede traducirse en mejor acceso a servicios de salud, educación y vivienda, lo que impacta directamente en la calidad de vida de las familias. Asimismo, contribuye a reducir la pobreza laboral, que afecta a millones de personas que, pese a tener empleo, no logran cubrir sus necesidades básicas. Con este incremento, se espera que más trabajadores puedan salir de esa condición y mejorar su bienestar.
Retos futuros
Aunque el aumento es una medida positiva, todavía existen desafíos importantes. Uno de ellos es garantizar que los salarios en sectores informales también se vean beneficiados, ya que una gran parte de la población trabaja fuera de los esquemas formales de contratación. Otro reto es mantener la estabilidad económica y evitar que los incrementos salariales generen presiones inflacionarias en el mediano plazo. El gobierno ha asegurado que se están tomando medidas para prevenir estos riesgos, pero será necesario un seguimiento constante.
Conclusión
El anuncio de Claudia Sheinbaum sobre el aumento del salario mínimo en 2026 representa un paso firme hacia la justicia social y la mejora de las condiciones laborales en México. Con un incremento del 13 por ciento, millones de trabajadores verán reflejado en sus bolsillos un esfuerzo conjunto entre gobierno, empresarios y sindicatos. Más allá de las cifras, la medida simboliza un compromiso con la dignidad del trabajo y con la construcción de un país más equitativo. El reto ahora será mantener esta tendencia de recuperación salarial y garantizar que los beneficios lleguen a todos los sectores de la población.
